viernes, 3 de abril de 2015

Canción para Kathy


CANCIÓN PARA KATHY

Oigo el salpicar de la lluvia que cae como un recuerdo: persistiendo suave y cálida,
goteando sobre mi tejado y mis paredes.
Desde el refugio de mi pensamiento,
a través del ventanal de mis ojos,
atisbo por entre las calles empapadas de lluvia hacia Inglaterra, donde yace mi corazón.
Mi mente está aturullada y borrosa;
mis pensamientos vuelan muchas millas lejos de aquí,
se acuestan contigo cuando estás dormida
y te besan al comenzar tu jornada.
Una canción que estaba escribiendo se ha quedado inacabada
No sé por qué malgasto mi tiempo
escribiendo canciones en las que no puedo creer.
con palabras a las que desgarro y estrujo hasta hacerlas rimar.
Y ya ves que tengo que poner en duda
todo lo que en otro tiempo me parecía cierto.
Me encuentro solo y sin convicciones:
la única verdad que conozco eres tú. 
Por eso, cuando acecho a las gotas de lluvia,
mientras tejen su cansado sendero y mueren,
me doy cuenta de que soy como la lluvia:
sólo gracias a ti recorro mi camino.


Simon & Gartfunkel

Las hojas que son verdes


LAS HOJAS QUE SON VERDES

Tenía veintiún años cuando escribí esta canción;
ahora tengo veintidós,
pero eso no durará mucho;
el tiempo vuela
y las hojas que son verdes se secan,
se marchitan con el viento
y se desmenuzan en tu mano.
Una vez mi corazón rebosaba de amor por una chica.
La abracé, pero se desvaneció en la noche
como un poema que pensaba escribir.
Y las hojas que son verdes se secan,
se marchitan con el viento
y se desmenuzan en tu mano.
Tiraba un guijarro en un arroyo,
miraba cómo se extendían las ondas,
y nunca hacían ni un solo ruido.
Y las hojas que son verdes se secan,
se marchitan con el viento
y se desmenuzan en tu mano.
Hola, hola, hola, hola;
Adiós, adiós, adiós, adiós:
eso es todo,
y las hojas que son verdes se secan,
se marchitan con el viento
y se desmenuzan en tu mano.

Simon & Gartfunkel

Miércoles a las tres de la mañana


MIÉRCOLES A LAS TRES DE LA MAÑANA

Puedo oír el suave respirar de la chica que amo,
mientras yace aquí,
junto a mí,
dormida con la noche.
Y su cabello,
como una fina llovizna
se esparce por mi almohada,
reflejando el brillo de la luna invernal.
Ella es dulce y cariñosa,
pero mi corazón sigue oprimido,
mientras veo sus pechos
que se elevan y descienden suavemente,
porque sé que con las primeras luces del amanecer
tendré que irme
y esta noche será todo lo que le habré dejado como recuerdo.
Oh, ¿qué he hecho?
¿por qué lo he hecho?
He cometido un delito,
he quebrantado la ley.
Por veinticinco dólares y unas monedas de plata
he asaltado y robado una tienda de licores.
Mi vida parece irreal,
mi delito, un espejismo,
una escena mal escrita en la que debo actuar.
Sin embargo,
cuando veo a mi amor junto a mí
sé que sólo faltan
unas pocas horas para el amanecer.

Simon & Gartfunkel

Una dura lluvia va a caer


UNA DURA LLUVIA VA A CAER

¿Donde estuviste, hijo mío de ojos azules?
¿Dónde estuviste, querido mío?
Tropecé con las laderas de doce montañas brumosas,
Caminé y me arrastré por seis sinuosas carreteras,
Anduve en medio de siete bosques desolados,
Estuve frente a doce océanos muertos,
Me adentré diez mil millas en la boca de un cementerio,
Y es dura, muy dura,
Y es dura la lluvia que va a caer.
¿Qué viste, hijo mío de ojos azules?
¿Qué viste, querido mío?
Vi un recién nacido entre lobos salvajes,
Vi una autopista de diamantes que nadie utilizaba,
Vi una rama negra que goteaba sangre,
Vi una habitación llena de hombres con martillos ensangrentados,
Vi una escalera blanca cubierta de agua,
Vi diez mil oradores con las lenguas quebradas
Vi pistolas y espadas en manos de niños,
Y es dura, muy dura,
Y es dura la lluvia que va a caer.
¿Qué oíste, hijo mío de ojos azules?
¿Qué oíste, querido mío?
Oí el sonido del trueno que rugió como advertencia,
Oí el estruendo de una ola que pudo ahogar al mundo entero,
Oí a cien tamborileros cuyas manos llameaban,
Oí diez mil susurros que nadie escuchaba,
Oí a un hombre muriendo de hambre, oí a mucha gente riendo,
Oí la canción de un poeta que murió en el arroyo,
Oí el sollozo de un payaso que lloraba en el callejón,
Y es dura, muy dura,
Y es dura la lluvia que va a caer.
¿A quién encontraste, hijo mío de ojos azules?
¿A quién encontraste, querido mío?
Encontré un muchacho junto a un pony muerto,
Encontré un hombre blanco que paseaba un perro negro.
Encontré una mujer joven cuyo cuerpo ardía,
Encontré una muchacha que me dio un arco iris
Encontré un hombre herido de amor,
Encontré otro hombre herido de odio,
Y es dura, muy dura,
Y es dura la lluvia que va a caer.
¿Qué harás ahora, hijo mío de ojos azules?
¿Qué harás ahora, querido mío?
Regreso antes de que la lluvia empiece a caer,
Caminaré hasta las profundidades del más hondo y sombrío bosque,
Donde la gente es mucha, toda con las manos vacías,
Donde las bolas de veneno inundan sus aguas,
Donde el hogar en el valle se confunde con la sucia y húmeda prisión,
Donde el rostro del verdugo está siempre bien oculto,
Donde el hambre es odiosa, donde las almas están olvidadas,
Donde el color es negro y el número nada,
Y lo diré y lo pensaré y lo hablare y lo respiraré
Y lo mostraré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo
Y después me alzaré sobre el océano hasta que empiece a hundirme,
Pero, antes de cantarla, conoceré bien mi canción.
Y es dura, muy dura,
y es dura la lluvia que va a caer.

Bob Dylan

Como un canto rodante


COMO UN CANTO RODANTE
Hubo una vez en que vestías tan bien,
Arrojabas una moneda de diez centavos a los vagabundos
en la primavera de tu vida, ¿No es así?
La gente gritaba, decía, "ten cuidado muñeca, que te vendrás abajo"
Pensabas que estaban tomándote el pelo
Solías reírte de
Todo bicho viviente
Ahora no hablas tan alto
Ahora pareces estar orgullosa
De tener que buscar tu próxima comida.
¿Que tal sienta
Qué tal sienta
Estar sin hogar
Como una completa desconocida
Como un canto rodante?
Has ido a los mejores colegios, de acuerdo, Señorita Solitaria
Pero sabes que sólo querías sacar provecho de ello
Y nadie te enseñó cómo vivir en la calle
Y ahora descubres que tendrás que acostumbrarte a hacerlo
Decías que nunca te comprometerías
Con el misterioso vagabundo, pero ahora
Mientras miras fijamente el vacío de sus ojos
Descubres que no vende ninguna coartada
Y le preguntas ¿quieres hacer un trato?
¿Qué tal sienta
Qué tal sienta
Tener que valerte por ti misma
Sin un hogar
Como una completa desconocida
Como un canto rodante?
Nunca te preocupaste de mirar el ceño fruncido de prestidigitadores y payasos
Cuando vinieron a hacer sus trucos para ti
Nunca comprendiste que eso no estaba bien
No debiste permitir que otras personas se preocuparan de entretenerte
Solías montar en el caballo cromado con tu diplomático
Que llevaba sobre el hombro un gato siamés
¿No es duro descubrir que Después de robarte todo lo que pudo
No era el tipo de persona que se lleva?
¿Que tal sienta
Qué tal sienta
Tener que valerte por ti misma
Sin un hogar
Como una completa desconocida
Como un canto rodante?
La princesa en el campanario y toda la gente maravillosa
Están bebiendo, piensan que lo tienen todo asegurado
Intercambian toda clase de regalos y cosas
Mas vale que te quites el anillo de diamantes y lo empeñes
Solías divertirte horrores
Con el andrajoso Napole6n y el lenguaje que empleaba
Ve con el ahora, te llama, no puedes negarte
Cuando no tienes nada, nada tienes que perder
Eres invisible ahora, no tienes secretos que ocultar. 
¿Qué tal sienta
Que tal sienta
Tener que valerte por ti misma
Sin un hogar
Como una completa desconocida
Como un canto rodante?

Bob Dylan

Hombre de la pandereta


HOMBRE DE LA PANDERETA
Eh, Hombre de la Pandereta, toca una canción para mi,
No he dormido y no hay sitio donde pueda ir.
Eh Hombre de la Pandereta, toca una canción para mi,
En la mañana cantarina te seguiré. 
Aunque el imperio de la noche ha vuelto a la arena,
Se escapó de entre mis dedos,
Dejándome aquí ciego, pero sin ganas aún de dormir.
Mi cansancio me sorprende, tengo marcados los pies,
Y no tengo a nadie con quien reunirme
Y la antigua calle vacía está demasiado muerta para soñar
Eh, Hombre de la Pandereta, toca una canci6n para mi,
No he dormido y no hay sitio donde pueda ir.
Eh, Hombre de la Pandereta, toca una canción para mi,
En la mañana cantarina te seguiré. 
Llévame de viaje en tu mágico barco que gira como un torbellino,
Mis sentidos están despojados, mis manos entumecidas y
los dedos de mis pies demasiado insensibles para caminar,
sólo esperan los tacones de mis botas
Para vagar errantes.
Estoy preparado para ir adonde sea, estoy preparado para desvanecerme
En el interior de mi propio desfile, deja que tu danza hechice mi camino,
Prometo someterme.
Eh, Hombre de la Pandereta, toca una canción para mi,
No he dormido y no hay sitio donde pueda ir.
Eh, Hombre de la Pandereta, toca una canción para mi,
En la mañana cantarina te seguiré. 
Aunque quizá oigas risas, dando vueltas, balanceándose locamente frente al sol,
No se dirigen a nadie, es sólo una escapada en la huida
Y no hay más barreras que el cielo.
Y si oyes vagos trazos de danzas de rima saltarinas
A ritmo con tu pandereta, es só1o un payaso harapiento tras de ti
Yo no le prestaría atención, no es sino una sombra lo que
Ves que él persigue.
Eh, Hombre de la Pandereta, toca una canción para mi,
No he dormido y no hay sitio donde pueda ir.
Eh, Hombre de la Pandereta, toca una canción para mi,
En la mañana cantarina te seguiré. 
Llévame entonces desapareciendo a través de los humeantes anillos de mi mente,
Bajo las ruinas neblinosas del tiempo, más allá de las hojas heladas,
De los encantados, aterrorizados árboles, hacia la playa sacudida por el viento,
Lejos del retorcido alcance de la pena enloquecida.
Si danzar bajo el cielo diamantino con una mano saludando libremente,
Silueteado por el mar, rodeado de arenas de circo,
Con todo el recuerdo y el destino conducidos profundamente bajo las olas,
Deja que me olvide de hoy hasta mañana.
Eh, Hombre de la Pandereta, toca una canción para mi,
No he dormido y no hay sitio donde pueda ir.
Eh, Hombre de la Pandereta, toca una canción para mi,
En la mañana cantarina te seguiré. 

Bob Dylan

Si no fuera por tí


Si no fuera por ti
Si no fuera por ti,
Muchacha, no podría encontrar la puerta,
No podría ver el suelo,
Estaría triste y abatido,
Si no fuera por ti.
Si no fuera por ti,
Muchacha, yacería despierto toda la noche,
Esperaría la luz del día
Para que brillara aquí dentro,
Pero eso no sería distinto
Si no fuera por ti.
Si no fuera por ti,
Mi cielo se derrumbaría
Y la tristeza se agolparía.
Sin tu amor yo no conseguiría nada,
Estaría perdido si no fuera por ti,
Sabes que es cierto.
Si no fuera por ti
Mi cielo se derrumbaría
Y la tristeza se agolparía.
Sin tu amor yo no conseguiría nada,
¿Que haría yo si no fuera por ti?
Si no fuera por ti
El invierno no tendría primavera
No podría oír cantar al petirrojo,
No tendría idea de nada
Y, en cualquier caso, nada seria verdad,
Si no fuera por ti.

Bob Dylan

Dedicatoria

DEDICATORIA

Dedicado a los rudos jinetes, poetas espectrales
humildes buscadores, dulces amantes
Tipos desesperados,
Vagabundos de ojos tristes y ángeles irisados
- a los que disfrutan de la vida en todos los rincones desconocidos
de este agreste mundo.
Y especialmente a las chicas de arriba -
cathy, miriam, mildred y naomi
que armaron este grueso volumen.
a los magníficos woodie gutrie y
robert johnson
que prendieron la mecha a todo esto
y al grande maravilloso
melodioso espíritu
que cubrió la unicidad
de todos nosotros
y a sara que lo hizo todo completo
Bob Dylan

Soplando en el viento


SOPLANDO EN EL VIENTO

¿Cuántos caminos debe un hombre andar
para que le tengáis por hombre?
¿Cuantos mares debe una blanca paloma surcar
para poder descansar en la arena?
¿Cuánto tiempo seguirán silbando las balas de cañón
antes de ser prohibidas para siempre?
La respuesta, mi amigo, esta sonando en el viento,
La respuesta está sonando en el viento,
¿Cuántas veces ha de mirar un hombre hacia arriba
para poder ver el cielo?
¿Cuántos oídos debe un hombre tener
para oír los lamentos del pueblo?
¿Cuántas muertes más habrán de tomarse
para que se sepa que ya son demasiadas?
La respuesta, mi amigo, esta sonando en el viento,
La respuesta está sonando en el viento,
¿Cuántos años puede una montaña existir
antes de confundirse con el mar?
¿Cuántos años pueden los pueblos vivir
sin conocer la libertad?
¿Cuánto tiempo puede un hombre fingir
pretendiendo no ver lo que ve?
La respuesta, mi amigo, esta sonando en el viento,
La respuesta está sonando en el viento,

Bob Dylan

Imagina



Imagina

Imagina que no hay ningún paraíso
Es fácil si lo intentas
Ningún infierno bajo nosotros
Sobre nosotros sólo el cielo
Imagina a toda la gente Viviendo al día
Imagina que no hay países
No es difícil hacerlo
Nada por lo que matar o morir
Tampoco ninguna religión
Imagina a toda la gente
Viviendo la vida en paz
Puedes decir que soy un soñador
Pero no soy el único
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será uno
Imagina que no hay posesiones
Me pregunto si puedes
Ninguna necesidad por codicia o hambre
Una hermandad del hombre
Imagina a toda la gente
Compartiendo todo el mundo
Puedes decir que soy un soñador
Pero no soy el único
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será uno

John Lennon

lunes, 30 de marzo de 2015

De Hojas de Hierba



46
Sé que poseo lo mejor del tiempo y del espacio; nunca he sido medido, y no seré medido jamás. 
Viajo eternamente (¡venid todos a escucharme! ),
Mis señas son una capote de invierno, zapatos recios y un báculo cortado en el bosque,
Ningún amigo mío se sentará en mi silla a descansar,
No tengo cátedra, ni iglesia, ni filosofía,
No llevo a ningún hombre a la mesa puesta, ni a la biblioteca, ni a la bolsa,
Pero a vosotros, hombres y mujeres, os llevo a la cumbre,
Con mi brazo izquierdo os rodeo la cintura,
Con mi mano derecha os señalo los paisajes de los continentes y el camino real.
Ni yo, ni nadie, pueden recorrer ese camino por ti,
Tú mismo tienes que recorrerlo.
No queda lejos, es fácil llegar a él, 
Acaso has estado recorriéndolo desde que naciste, sin saberlo
Acaso está en todas partes, en la tierra y en el mar.
Échate tus trapos al hombro, hijo mío, yo tomaré los míos y pongámonos en camino sin demora,
Maravillosas ciudades y naciones libres encontraremos a nuestro paso.
Si te cansas, me darás las dos cargas y apoyarás tu mano en mi cadera,
Y, cuando yo te lo pida, me recompensarás con el mismo servicio,
Pues, habiéndonos puesto en marcha, ya no podremos descansar.
Esta mañana, antes del amanecer, subí a una colina a contemplar el firmamento poblado de estrellas,
Y le dije a mi alma: Cuando poseamos aquellos mundos y el placer y la sabiduría de todo cuanto hay en ellos, ¿estaremos por fin llenos y satisfechos?
Y mi alma dijo: No, no habremos hecho otra cosa que alcanzar esos mundos para ir más allá.
También tú me haces preguntas y yo te escucho,
Y te digo que no puedo contestarte, y que la respuesta has de encontrarla por ti mismo.
Siéntate un momento, hijo mío,
Aquí tienes pan para comer y leche para beber,
Mas tan pronto como hayas dormido y te hayas puesto ropa fresca, te dare un beso de adiós y te abriré la puerta para que salgas.
Largo tiempo has soñado sueños despreciables,
Mas ahora te quito la venda de los ojos,
Para que te acostumbres al resplandor de la luz y de cada uno de los instantes de tu vida
Largo tiempo has vadeado, asiduo de una tabla, cerca de la playa
Ahora quiero que seas un nadador intrépido
Que saltes en medio del mar, que te levantes, que me hagas señales, que grites, que agites el agua con tus cabellos.

UNA MUJER ME ESPERA

Una mujer me espera, ella contiene todas las cosas, ninguna le falta,
Pero todo faltaría si faltase el sexo, o el licor del hombre adecuado.
El sexo contiene todas las cosas: cuerpos, almas,
Ideas, pruebas, purezas, delicadezas, resultados, promulgaciones,
Canciones, mandatos, salud, orgullo, el misterio de la maternidad, la leche seminal,
Todas las esperanzas, favores y dones, todas las pasiones, amores, bellezas, deleites del mundo,
Todos los gobiernos, jueces, dioses, caudillos de la tierra,
Todas estas cosas están contenidas en el sexo como partes suyas y como su razón de ser.
Sin rubor, el hombre a quien amo conoce y acepta las delicias de su sexo,
Sin rubor, la mujer a quien amo conoce y acepta las delicias del suyo.
Me alejaré de las mujeres impasibles,
Y me uniré a la mujer que me espera, y a las mujeres que son ardientes y me satisfacen;
Creo que me comprenden y que no me niegan,
Veo que son dignas de mí; yo seré el esposo robusto de estas mujeres.
No son ellas inferiores a mi,
Sus rostros son morenos a causa de los soles radiosos y de los vientos impetuosos,
Su carne tiene la antigua agilidad y fuerza divinas,
Saben nadar, remar, cabalgar, luchar, correr, golpear, huir, avanzar, resistir, defenderse,
Son inexorables en su derecho; serenas, límpidas, seguras de sí mismas.
¡Os atraigo, oh, mujeres!,
No puedo permitir que os vayáis, quiero haceros un bien,
Os pertenezco y me pertenecéis, por nosotros y por los demás,
En vosotras duermen grandes héroes y bardos,
Que rehusan despertar al contacto de un hombre que no sea yo.
Soy yo, mujeres, quien se os acerca:
Soy inflexible, acre, enorme, terco, pero os amo,
No os hago más daño que el necesario,
Derramo el extracto del que brotarán hijos e hijas para estos Estados y os abrazo lentamente con mis músculos rudos,
Me uno a vosotras eficazmente y no doy oídos a súplicas,
No me atrevo a retirarme sin haber depositado lo que durante tanto tiempo se ha acumulado en mí.
En vosotras vierto los ríos desbordantes de mi ser,
En vosotras encierro un millar de años futuros,
En vosotras injerto lo más preciado de mí y de América,
De las gotas que destilo sobre vosotras crecerán muchachas fieras y atléticas, nuevos artistas, músicos y poetas,
Los niños que engendro en vosotras engendrarán otros niños a su vez,
Exijo hombres y mujeres perfectos de mis derroches de amor,
Espero que ellos se penetrarán mutuamente con otros, como yo y vosotras nos penetramos mutuamente ahora,
Confío en los frutos de sus chorros irresistibles, así como confío en los frutos de los chorros irresistibles que yo emito ahora,
Esperaré cosechas de amor del nacimiento, vida, muerte, inmortalidad que tan amorosamente siembro ahora. 


Walt Whitman




Hay dos Españas


HAY DOS ESPAÑAS

Hay dos Españas: la del soldado y la del poeta.

La de la espada fratricida y la de la canción vagabunda.
Hay dos Españas y una sola canción.
Y ésta es la canción del poeta vagabundo: 
Franco. tuya es la hacienda,
la casa,
el caballo
y la pistola.
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo. . .
Mas yo te dejo mudo... ¡mudo!
y ¿cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?



León Felipe
De España e Hispanidad
MEXIC0 - BOGOTA 1942 y 1946

¿Y la luna?


VI
¿Y LA LUNA?
En el pozo la guardaron.
Para que no la robasen
en el pozo la guardaron
-como una onza en un bolso-
aquellos fieros románticos.
Y estuvieron dos cipreses
la noche entera velando.
La noche entera de un siglo
los dos cipreses velaron.
Pero fue en vano, fue en vano,
toda la vela fue en vano.
Al llegar la madrugada
el Sol levantó los brazos
y asomó sobre la sierra
su rostro congestionado
de risa,
que gritaba:
¡ la han robado, la han robado, la han robado! . .


León Felipe
Del libro "Versos y Oraciones del Caminante"

Poemas menores


POEMAS MENORES
I
No es lo que me trae cansado
este camino de ahora.
No cansa
una vuelta sola.
Cansa el estar todo un día,
hora tras hora,
y día tras día un año
y año tras año una vida
dando vueltas a la noria.

II
Que se quede así ya
-desnudo y vacío- el corazón.
¿A qué vestirle de nuevo,
a qué otra vez colmarle de amor
si otra vez, al fin, ha de venir el tiempo
a llevárselo lodo como un ladrón?

III
Huyen. Se ve que huyen
vueltas de espaldas a la tierra.
Nosotros no hemos visto todavía
los ojos de una estrella.
Para buscar lo que buscamos
(¿dónde está mi sortija?) una cerilla es buena,
y la luz del gas,
y la maravillosa luz eléctrica...
Nosotros no hemos visto todavía
los ojos de una estrella.

IV
¿Qué más da ser rey
que ir de puerta en puerta
¿Qué va de miseria a miseria?

V
¿ Qué me importa que se borren
los caminos de la tierra
con el agua
que ha traído esa tormenta?
Mi pena es porque esas nubes tan negras
han borrado las estrellas.

VI
Para mí el borbón sólo.
A vosotros os dejo
la vara justiciera,
el caduceo,
el báculo
y el cetro.
Para mí el borbón sólo del romero...
Yo quiero el camino blanco y sin término.


León Felipe
Del libro Autorretrato

¡Que pena!


X
¡QUE PENA!
¡ Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas
y siempre se repitieran
los mismos pueblos, las mismas ventas,
los mismos rebaños, las mismas recuas!
¡ Qué pena si esta vida tuviera
-esta vida nuestra-
mil años de existencia!
¿Quién la haría hasta el fin llevadera?
¿Quién la soportaría toda sin protesta?
¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra
al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?
Los mismos hombres, las mismas guerras,
los mismos tiranos, las mismas cadenas,
los mismos farsantes, las mismas sectas
¡y los mismos poetas!
¡ Qué pena, que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!


León Felipe
Del libro Autorretrato

¡Que solo estoy señor!


IX
¡QUE SOLO ESTOY, SEÑOR! 
¡Qué solo estoy, Señor!
¡Qué solo y qué rendido
de andar a la ventura
buscando mi destino!
En todos los mesones
he dormido,
en mesones de amor
y en mesones malditos,
sin encontrar jamás
mi albergue decisivo.
y ahora estoy aquí, solo...
rendido de andar a la ventura
por todos los caminos.
Ahora estoy aquí, solo,
en este pueblo de Avila escondido
pensando
que no está aquí mi sitio,
que no está aquí tampoco
mi albergue decisivo.


León Felipe
Del libro Autorretrato

Ven con nosotros



VIII
VEN CON NOSOTROS...
Cuando me han visto solo y recostado
al borde del camino,
unos hombres
con trazas de mendigos
que cruzaban rebeldes y afanosos
me han dicho:
-Ven con nosotros,
peregrino.
Y otros hombres
con portes de patricios
que llevaban sus galas
intranquilos
me han hablado
lo mismo:
-Ven con nosotros, peregrino.
Yo a todos los he visto
perderse allá a lo lejos del camino...
y me he quedado solo, sin despegar los labios, en mi
sitio.


León Felipe
Del libro Autorretrato

Corazón mío



VII
CORAZON MIO
Corazón mío...
¡ Qué abandonado te encuentro!
Corazón mío,
estás lo mismo que aquellos
palacios deshabitados
y llenos de misteriosos silencios.
Corazón mío,
palacio viejo,
palacio desmantelado,
palacio desierto,
palacio mudo
y lleno de misteriosos silencios...
Ni una golondrina ya
llega a buscar tus aleros...
y hacen su cobijo sólo
en tus huecos los murciélagos.
León Felipe
Del libro Autorretrato

Ahora de pueblo en pueblo


VI
AHORA DE PUEBLO EN PUEBLO 
Ahora de pueblo en pueblo
errando por la vida.
luego de mundo en mundo errando por el cielo
lo mismo que esa estrella fugitiva.
¿Después? . . . Después . . .
ya lo dirá esa estrella misma
esa estrella romera que es la mía.
esa estrella que corre por el cielo sin albergue
como yo por la vida.


León Felipe
Del libro Autorretrato


¡Qué día tan largo!


V
¡QUE DIA TAN LARGO! 
¡ Qué día tan largo
y qué camino tan áspero,
qué largo es todo, qué largo,
qué largo es todo y qué áspero!
En el cielo está clavado
el sol iracundo y alto.
La tierra es toda llanura, llanura, toda llanura.
y en la llanura... ni un árbol.
Voy tan cansado
que pienso en una sombra cualquiera. Quiero descanso
descanso, sólo descanso.
¡ Dormir! Y lo mismo me da ya bajo un ciprés que
bajo un álamo.
León Felipe
Del libro Autorretrato

Como aquella nube blanca


IV
COMO AQUELLA NUBE BLANCA
Ayer estaba mi amor
como aquella nube blanca
que va tan sola en el cielo
y tan alta,
como aquella
que ahora pasa
junto a la luna
de plata.
Nube
blanca,
que vas tan sola en el cielo
y tan alta,
junto a la luna
de plata,
vendrás a parar
mañana,
igual que mi amor,
en agua,
en agua del mar
amarga.
Mi amor tiene el ritornelo
de1 agua, que sin cesar,
en nubes sube hasta el cielo
y en lluvia baja hasta el mar.
Y el agua, aquel ritornelo
de mi amor, que, sin cesar,
en sueños sube hasta el cielo
y en llanto baja hasta el mar.


León Felipe
Del libro Autorretrato

Vencidos



III
VENCIDOS
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar,
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura su amoroso batallar.
Va cargado de amargura
que allá "quedó su ventura"
en la playa de Barcino, frente al mar.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar,
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.
¡ Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡ Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura,
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo
pastor.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...


León Felipe
Del libro Autorretrato

Como tu...


II
COMO TU...
Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña:
como tu,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras,
como tú,
que en días de tormenta
te hundes en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú,
que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia...
como tú, piedra aventurera...
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda...
piedra pequeña
y
ligera . . .


León Felipe
Del libro Autorretrato

Romero Solo


I
ROMERO SOLO
Ser en la vida romero,
romero solo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero... sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el
cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez solo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet,
viendo cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el Rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el
cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez solo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.

León Felipe
Del libro Autorretrato

domingo, 29 de marzo de 2015

¡Qué lástima!



¡QUE LASTIMA!
¡ Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!
¡ Qué lástima que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡ Qué lástima que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que
pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan esas tormentas de estío desde ésta a aquella comarca.
¡ Qué lástima que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana !
Debí nacer en la entraña de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada;
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.
Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡ Qué lástima
que yo no tenga una casa!,
una casa solariega y blasonada,
una casa en que guardara, a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero. una mesa apolillada
y e1 retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡ Qué lástima que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra mano en el puño de la espada!
Y, ¡ qué lástima que yo no tenga siquiera una espada!
Porque.. ¿qué voy a cantar si no tengo una patria
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!
Sin embargo. . .
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente al través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria.
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo de1 mundo por estos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de
Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana siempre
y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡ Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella, entonces, me llama ¡tonto!, y se marcha.
¡ Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.
Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi como se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aque1 cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella
caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!
¡ Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!


León Felipe
Del libro Autorretrato