viernes, 3 de abril de 2015

Canción para Kathy


CANCIÓN PARA KATHY

Oigo el salpicar de la lluvia que cae como un recuerdo: persistiendo suave y cálida,
goteando sobre mi tejado y mis paredes.
Desde el refugio de mi pensamiento,
a través del ventanal de mis ojos,
atisbo por entre las calles empapadas de lluvia hacia Inglaterra, donde yace mi corazón.
Mi mente está aturullada y borrosa;
mis pensamientos vuelan muchas millas lejos de aquí,
se acuestan contigo cuando estás dormida
y te besan al comenzar tu jornada.
Una canción que estaba escribiendo se ha quedado inacabada
No sé por qué malgasto mi tiempo
escribiendo canciones en las que no puedo creer.
con palabras a las que desgarro y estrujo hasta hacerlas rimar.
Y ya ves que tengo que poner en duda
todo lo que en otro tiempo me parecía cierto.
Me encuentro solo y sin convicciones:
la única verdad que conozco eres tú. 
Por eso, cuando acecho a las gotas de lluvia,
mientras tejen su cansado sendero y mueren,
me doy cuenta de que soy como la lluvia:
sólo gracias a ti recorro mi camino.


Simon & Gartfunkel

Las hojas que son verdes


LAS HOJAS QUE SON VERDES

Tenía veintiún años cuando escribí esta canción;
ahora tengo veintidós,
pero eso no durará mucho;
el tiempo vuela
y las hojas que son verdes se secan,
se marchitan con el viento
y se desmenuzan en tu mano.
Una vez mi corazón rebosaba de amor por una chica.
La abracé, pero se desvaneció en la noche
como un poema que pensaba escribir.
Y las hojas que son verdes se secan,
se marchitan con el viento
y se desmenuzan en tu mano.
Tiraba un guijarro en un arroyo,
miraba cómo se extendían las ondas,
y nunca hacían ni un solo ruido.
Y las hojas que son verdes se secan,
se marchitan con el viento
y se desmenuzan en tu mano.
Hola, hola, hola, hola;
Adiós, adiós, adiós, adiós:
eso es todo,
y las hojas que son verdes se secan,
se marchitan con el viento
y se desmenuzan en tu mano.

Simon & Gartfunkel

Miércoles a las tres de la mañana


MIÉRCOLES A LAS TRES DE LA MAÑANA

Puedo oír el suave respirar de la chica que amo,
mientras yace aquí,
junto a mí,
dormida con la noche.
Y su cabello,
como una fina llovizna
se esparce por mi almohada,
reflejando el brillo de la luna invernal.
Ella es dulce y cariñosa,
pero mi corazón sigue oprimido,
mientras veo sus pechos
que se elevan y descienden suavemente,
porque sé que con las primeras luces del amanecer
tendré que irme
y esta noche será todo lo que le habré dejado como recuerdo.
Oh, ¿qué he hecho?
¿por qué lo he hecho?
He cometido un delito,
he quebrantado la ley.
Por veinticinco dólares y unas monedas de plata
he asaltado y robado una tienda de licores.
Mi vida parece irreal,
mi delito, un espejismo,
una escena mal escrita en la que debo actuar.
Sin embargo,
cuando veo a mi amor junto a mí
sé que sólo faltan
unas pocas horas para el amanecer.

Simon & Gartfunkel