lunes, 30 de marzo de 2015

De Hojas de Hierba



46
Sé que poseo lo mejor del tiempo y del espacio; nunca he sido medido, y no seré medido jamás. 
Viajo eternamente (¡venid todos a escucharme! ),
Mis señas son una capote de invierno, zapatos recios y un báculo cortado en el bosque,
Ningún amigo mío se sentará en mi silla a descansar,
No tengo cátedra, ni iglesia, ni filosofía,
No llevo a ningún hombre a la mesa puesta, ni a la biblioteca, ni a la bolsa,
Pero a vosotros, hombres y mujeres, os llevo a la cumbre,
Con mi brazo izquierdo os rodeo la cintura,
Con mi mano derecha os señalo los paisajes de los continentes y el camino real.
Ni yo, ni nadie, pueden recorrer ese camino por ti,
Tú mismo tienes que recorrerlo.
No queda lejos, es fácil llegar a él, 
Acaso has estado recorriéndolo desde que naciste, sin saberlo
Acaso está en todas partes, en la tierra y en el mar.
Échate tus trapos al hombro, hijo mío, yo tomaré los míos y pongámonos en camino sin demora,
Maravillosas ciudades y naciones libres encontraremos a nuestro paso.
Si te cansas, me darás las dos cargas y apoyarás tu mano en mi cadera,
Y, cuando yo te lo pida, me recompensarás con el mismo servicio,
Pues, habiéndonos puesto en marcha, ya no podremos descansar.
Esta mañana, antes del amanecer, subí a una colina a contemplar el firmamento poblado de estrellas,
Y le dije a mi alma: Cuando poseamos aquellos mundos y el placer y la sabiduría de todo cuanto hay en ellos, ¿estaremos por fin llenos y satisfechos?
Y mi alma dijo: No, no habremos hecho otra cosa que alcanzar esos mundos para ir más allá.
También tú me haces preguntas y yo te escucho,
Y te digo que no puedo contestarte, y que la respuesta has de encontrarla por ti mismo.
Siéntate un momento, hijo mío,
Aquí tienes pan para comer y leche para beber,
Mas tan pronto como hayas dormido y te hayas puesto ropa fresca, te dare un beso de adiós y te abriré la puerta para que salgas.
Largo tiempo has soñado sueños despreciables,
Mas ahora te quito la venda de los ojos,
Para que te acostumbres al resplandor de la luz y de cada uno de los instantes de tu vida
Largo tiempo has vadeado, asiduo de una tabla, cerca de la playa
Ahora quiero que seas un nadador intrépido
Que saltes en medio del mar, que te levantes, que me hagas señales, que grites, que agites el agua con tus cabellos.

UNA MUJER ME ESPERA

Una mujer me espera, ella contiene todas las cosas, ninguna le falta,
Pero todo faltaría si faltase el sexo, o el licor del hombre adecuado.
El sexo contiene todas las cosas: cuerpos, almas,
Ideas, pruebas, purezas, delicadezas, resultados, promulgaciones,
Canciones, mandatos, salud, orgullo, el misterio de la maternidad, la leche seminal,
Todas las esperanzas, favores y dones, todas las pasiones, amores, bellezas, deleites del mundo,
Todos los gobiernos, jueces, dioses, caudillos de la tierra,
Todas estas cosas están contenidas en el sexo como partes suyas y como su razón de ser.
Sin rubor, el hombre a quien amo conoce y acepta las delicias de su sexo,
Sin rubor, la mujer a quien amo conoce y acepta las delicias del suyo.
Me alejaré de las mujeres impasibles,
Y me uniré a la mujer que me espera, y a las mujeres que son ardientes y me satisfacen;
Creo que me comprenden y que no me niegan,
Veo que son dignas de mí; yo seré el esposo robusto de estas mujeres.
No son ellas inferiores a mi,
Sus rostros son morenos a causa de los soles radiosos y de los vientos impetuosos,
Su carne tiene la antigua agilidad y fuerza divinas,
Saben nadar, remar, cabalgar, luchar, correr, golpear, huir, avanzar, resistir, defenderse,
Son inexorables en su derecho; serenas, límpidas, seguras de sí mismas.
¡Os atraigo, oh, mujeres!,
No puedo permitir que os vayáis, quiero haceros un bien,
Os pertenezco y me pertenecéis, por nosotros y por los demás,
En vosotras duermen grandes héroes y bardos,
Que rehusan despertar al contacto de un hombre que no sea yo.
Soy yo, mujeres, quien se os acerca:
Soy inflexible, acre, enorme, terco, pero os amo,
No os hago más daño que el necesario,
Derramo el extracto del que brotarán hijos e hijas para estos Estados y os abrazo lentamente con mis músculos rudos,
Me uno a vosotras eficazmente y no doy oídos a súplicas,
No me atrevo a retirarme sin haber depositado lo que durante tanto tiempo se ha acumulado en mí.
En vosotras vierto los ríos desbordantes de mi ser,
En vosotras encierro un millar de años futuros,
En vosotras injerto lo más preciado de mí y de América,
De las gotas que destilo sobre vosotras crecerán muchachas fieras y atléticas, nuevos artistas, músicos y poetas,
Los niños que engendro en vosotras engendrarán otros niños a su vez,
Exijo hombres y mujeres perfectos de mis derroches de amor,
Espero que ellos se penetrarán mutuamente con otros, como yo y vosotras nos penetramos mutuamente ahora,
Confío en los frutos de sus chorros irresistibles, así como confío en los frutos de los chorros irresistibles que yo emito ahora,
Esperaré cosechas de amor del nacimiento, vida, muerte, inmortalidad que tan amorosamente siembro ahora. 


Walt Whitman




Hay dos Españas


HAY DOS ESPAÑAS

Hay dos Españas: la del soldado y la del poeta.

La de la espada fratricida y la de la canción vagabunda.
Hay dos Españas y una sola canción.
Y ésta es la canción del poeta vagabundo: 
Franco. tuya es la hacienda,
la casa,
el caballo
y la pistola.
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo. . .
Mas yo te dejo mudo... ¡mudo!
y ¿cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?



León Felipe
De España e Hispanidad
MEXIC0 - BOGOTA 1942 y 1946

¿Y la luna?


VI
¿Y LA LUNA?
En el pozo la guardaron.
Para que no la robasen
en el pozo la guardaron
-como una onza en un bolso-
aquellos fieros románticos.
Y estuvieron dos cipreses
la noche entera velando.
La noche entera de un siglo
los dos cipreses velaron.
Pero fue en vano, fue en vano,
toda la vela fue en vano.
Al llegar la madrugada
el Sol levantó los brazos
y asomó sobre la sierra
su rostro congestionado
de risa,
que gritaba:
¡ la han robado, la han robado, la han robado! . .


León Felipe
Del libro "Versos y Oraciones del Caminante"

Poemas menores


POEMAS MENORES
I
No es lo que me trae cansado
este camino de ahora.
No cansa
una vuelta sola.
Cansa el estar todo un día,
hora tras hora,
y día tras día un año
y año tras año una vida
dando vueltas a la noria.

II
Que se quede así ya
-desnudo y vacío- el corazón.
¿A qué vestirle de nuevo,
a qué otra vez colmarle de amor
si otra vez, al fin, ha de venir el tiempo
a llevárselo lodo como un ladrón?

III
Huyen. Se ve que huyen
vueltas de espaldas a la tierra.
Nosotros no hemos visto todavía
los ojos de una estrella.
Para buscar lo que buscamos
(¿dónde está mi sortija?) una cerilla es buena,
y la luz del gas,
y la maravillosa luz eléctrica...
Nosotros no hemos visto todavía
los ojos de una estrella.

IV
¿Qué más da ser rey
que ir de puerta en puerta
¿Qué va de miseria a miseria?

V
¿ Qué me importa que se borren
los caminos de la tierra
con el agua
que ha traído esa tormenta?
Mi pena es porque esas nubes tan negras
han borrado las estrellas.

VI
Para mí el borbón sólo.
A vosotros os dejo
la vara justiciera,
el caduceo,
el báculo
y el cetro.
Para mí el borbón sólo del romero...
Yo quiero el camino blanco y sin término.


León Felipe
Del libro Autorretrato

¡Que pena!


X
¡QUE PENA!
¡ Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas
y siempre se repitieran
los mismos pueblos, las mismas ventas,
los mismos rebaños, las mismas recuas!
¡ Qué pena si esta vida tuviera
-esta vida nuestra-
mil años de existencia!
¿Quién la haría hasta el fin llevadera?
¿Quién la soportaría toda sin protesta?
¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra
al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?
Los mismos hombres, las mismas guerras,
los mismos tiranos, las mismas cadenas,
los mismos farsantes, las mismas sectas
¡y los mismos poetas!
¡ Qué pena, que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!


León Felipe
Del libro Autorretrato

¡Que solo estoy señor!


IX
¡QUE SOLO ESTOY, SEÑOR! 
¡Qué solo estoy, Señor!
¡Qué solo y qué rendido
de andar a la ventura
buscando mi destino!
En todos los mesones
he dormido,
en mesones de amor
y en mesones malditos,
sin encontrar jamás
mi albergue decisivo.
y ahora estoy aquí, solo...
rendido de andar a la ventura
por todos los caminos.
Ahora estoy aquí, solo,
en este pueblo de Avila escondido
pensando
que no está aquí mi sitio,
que no está aquí tampoco
mi albergue decisivo.


León Felipe
Del libro Autorretrato

Ven con nosotros



VIII
VEN CON NOSOTROS...
Cuando me han visto solo y recostado
al borde del camino,
unos hombres
con trazas de mendigos
que cruzaban rebeldes y afanosos
me han dicho:
-Ven con nosotros,
peregrino.
Y otros hombres
con portes de patricios
que llevaban sus galas
intranquilos
me han hablado
lo mismo:
-Ven con nosotros, peregrino.
Yo a todos los he visto
perderse allá a lo lejos del camino...
y me he quedado solo, sin despegar los labios, en mi
sitio.


León Felipe
Del libro Autorretrato

Corazón mío



VII
CORAZON MIO
Corazón mío...
¡ Qué abandonado te encuentro!
Corazón mío,
estás lo mismo que aquellos
palacios deshabitados
y llenos de misteriosos silencios.
Corazón mío,
palacio viejo,
palacio desmantelado,
palacio desierto,
palacio mudo
y lleno de misteriosos silencios...
Ni una golondrina ya
llega a buscar tus aleros...
y hacen su cobijo sólo
en tus huecos los murciélagos.
León Felipe
Del libro Autorretrato

Ahora de pueblo en pueblo


VI
AHORA DE PUEBLO EN PUEBLO 
Ahora de pueblo en pueblo
errando por la vida.
luego de mundo en mundo errando por el cielo
lo mismo que esa estrella fugitiva.
¿Después? . . . Después . . .
ya lo dirá esa estrella misma
esa estrella romera que es la mía.
esa estrella que corre por el cielo sin albergue
como yo por la vida.


León Felipe
Del libro Autorretrato


¡Qué día tan largo!


V
¡QUE DIA TAN LARGO! 
¡ Qué día tan largo
y qué camino tan áspero,
qué largo es todo, qué largo,
qué largo es todo y qué áspero!
En el cielo está clavado
el sol iracundo y alto.
La tierra es toda llanura, llanura, toda llanura.
y en la llanura... ni un árbol.
Voy tan cansado
que pienso en una sombra cualquiera. Quiero descanso
descanso, sólo descanso.
¡ Dormir! Y lo mismo me da ya bajo un ciprés que
bajo un álamo.
León Felipe
Del libro Autorretrato

Como aquella nube blanca


IV
COMO AQUELLA NUBE BLANCA
Ayer estaba mi amor
como aquella nube blanca
que va tan sola en el cielo
y tan alta,
como aquella
que ahora pasa
junto a la luna
de plata.
Nube
blanca,
que vas tan sola en el cielo
y tan alta,
junto a la luna
de plata,
vendrás a parar
mañana,
igual que mi amor,
en agua,
en agua del mar
amarga.
Mi amor tiene el ritornelo
de1 agua, que sin cesar,
en nubes sube hasta el cielo
y en lluvia baja hasta el mar.
Y el agua, aquel ritornelo
de mi amor, que, sin cesar,
en sueños sube hasta el cielo
y en llanto baja hasta el mar.


León Felipe
Del libro Autorretrato

Vencidos



III
VENCIDOS
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar,
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura su amoroso batallar.
Va cargado de amargura
que allá "quedó su ventura"
en la playa de Barcino, frente al mar.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar,
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.
¡ Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡ Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura,
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo
pastor.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...


León Felipe
Del libro Autorretrato

Como tu...


II
COMO TU...
Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña:
como tu,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras,
como tú,
que en días de tormenta
te hundes en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú,
que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia...
como tú, piedra aventurera...
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda...
piedra pequeña
y
ligera . . .


León Felipe
Del libro Autorretrato

Romero Solo


I
ROMERO SOLO
Ser en la vida romero,
romero solo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero... sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el
cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez solo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet,
viendo cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el Rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el
cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez solo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.

León Felipe
Del libro Autorretrato

domingo, 29 de marzo de 2015

¡Qué lástima!



¡QUE LASTIMA!
¡ Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!
¡ Qué lástima que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡ Qué lástima que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que
pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan esas tormentas de estío desde ésta a aquella comarca.
¡ Qué lástima que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana !
Debí nacer en la entraña de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada;
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.
Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡ Qué lástima
que yo no tenga una casa!,
una casa solariega y blasonada,
una casa en que guardara, a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero. una mesa apolillada
y e1 retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡ Qué lástima que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra mano en el puño de la espada!
Y, ¡ qué lástima que yo no tenga siquiera una espada!
Porque.. ¿qué voy a cantar si no tengo una patria
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!
Sin embargo. . .
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente al través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria.
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo de1 mundo por estos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de
Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana siempre
y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡ Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella, entonces, me llama ¡tonto!, y se marcha.
¡ Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.
Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi como se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aque1 cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella
caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!
¡ Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!


León Felipe
Del libro Autorretrato

La calle de la desolación

La calle de la desolación

Están vendiendo postales del ahorcamiento
Y pintando los pasaportes de color marrón
El salón de belleza está lleno de marineros
El circo ha llegado a la ciudad
Ahí viene el comisionado ciego
Le tienen en trance
Una mano sujeta al equilibrista
La otra en sus pantalones
Y el pelotón antimotines no descansa
Necesitan algún lugar donde ir
Mientras Lady y yo miramos esta noche afuera
Desde la Calle de la Desolación
Cenicienta parece tan fácil
"Cree el ladrón...", ella sonríe
Y mete las manos en los bolsillos traseros
Estilo Bette Davis
Y Romeo entra y se queja
"Tú Me Perteneces Creo Yo"
Y alguien dice, "Te has equivocado de lugar, amigo
Mejor esfúmate"
Y el único sonido que queda
Cuando la ambulancia se ha ido
Es el de Cenicienta barriendo
En la Calle de la Desolación
La luna está casi oculta
Las estrellas empiezan a esconderse
La señora que te dice la fortuna
Ha metido todas sus cosas adentro
Excepto Cían y Abel
Y el jorobado de Notre Dame
Todo el mundo hace el amor
O espera que llueva
Y el Buen Samaritano, se viste
Se prepara para el espectáculo
Se va esta noche al carnaval
De la Calle de la Desolación
Ofelia está bajo la ventana
Siento miedo por ella
A sus veintidós años
Ya es una solterona
Para ella, la muerte es absolutamente romántica
Viste un chaleco de acero
Su profesi6n es su religión
Su pecado es su falta de vitalidad
Y aunque sus ojos estén fijos
En el gran arco iris de Noé
Pasa el tiempo metiendo las narices
En la Calle de la Desolación
Einstein, disfrazado de Robin Hood
Con sus recuerdos en un cofre
Pasó por aquí hará una hora
Con su amigo, un monje celoso
Parecía inmaculadamente espantoso
Mientras gorroneaba un cigarrillo
Después se larqó olfateando tuberías de desagüe
Y recitando el alfabeto
Ahora no pensarías siquiera en mirarle
Y sin embargo fue famoso hace tiempo
Tocando el violín eléctrico
En la Calle de la Desolación
EI doctor Mierda conserva su mundo
Dentro de una taza de cuero
Que todos sus pacientes asexuados
Tratan de hacer estallar
Su enfermera, una perdedora local
Está encargada del agujero de cianuro
Y también de las tarjetas que dicen
"Tened Piedad De Su Alma"
Todo el mundo toca pitos de a penique
Puedes oírlos silbar
Si sacas la cabeza lo bastante lejos
De la Calle de la Desolación
Has clavado las pancartas de un lado a otro de la calle
Se preparan para la fiesta
El Fantasma de la Opera
Perfecta imagen de un predicador
Están alimentando a cucharadas a Casanova
Para que se sienta más seguro
Luego le matarán con confianza en si mismo
Después de envenenarle con palabras
Y el Fantasma les grita a unas chicas flaquísimas
"Largaros De Aquí Si No Sabéis Que
Casanova está siendo castigado por haber ido
a la Calle de la Desolación"
A medianoche todos los agentes
Y la banda sobrehumana
Salen a la calle y pescan a todo aquel
Que sepa más que ellos
Luego les llevan a la fábrica
Donde la maquina del infarto
Se sujeta con correas a sus hombros
Y el queroseno es bajado
Entonces de los castillos
Por hombres de seguridad que
Vigilan que nadie escape
A la Calle de la Desolación
Loado sea el Neptuno de Nerón
El Titanic zarpa al amanecer
Y todo el mundo grita
"¿De Qué Lado Estás?"
Y Ezra Pound y T.S. Eliot
Se zurran en la torre del capitán
Mientras los bailarines de calipso se ríen de ellos
Y los pescadores cuelgan flores
Entre las ventanas del mar
Donde las adorables sirenas se deslizan
Y nadie tiene que pensar demasiado
En la Calle de la Desolación
Si, recibí tu carta ayer
(Más o menos cuando el picaporte de la puerta se rompió)
Cuando me preguntaste qué tal estaba
¿Fue una broma?
Todas esas personas que mencionas
Si, las conozco, son una completa banalidad
Tuve que volver a arreglarles la cara
Y darles otro nombre
Ahora no puedo leer demasiado bien
No me mandes mis cartas, no,
A menos que las franquees
En la Calle de la Desolaci6n

Bob Dylan

Joan Báez en concierto, parte 2 (notas de bolsillo)


En los días de mi niñez solía arrodillarme
Junto a la casa de mi tía en el campo por donde pasaba el ferrocarril
Y arrancar de un tirón la hierba de la tierra
Y desgarrar salvajemente sus raíces
Y pasar las horas contando briznas
Y en mis manos crecían manchas verduzcas
Mientras esperaba hasta que oía el ruido
De los vagones rodando cargados de hierro
Los carriles chirriaban y yo me mordisqueaba el labio
Y sostenía mi presa mientras gemía la sirena
Agachándome cuando la locomotora gruñía
Saludaba con la mano tímidamente al maquinista
Y contaba los vagones mientras pasaban de largo
Pero cuando el eco se desvanecía
Y comprendía que el tren se había ido
Era entonces cuando volvía los ojos
Hacia mis manos con manchas verduzcas
Rayando mis palmas como si fuera sangre que dice que
Yo la había tomado y no la devolvería
Pero volviendo a mirar de soslayo el vacío trozo de terreno
Donde la tierra había sido revuelta
Y las raíces yacían muertas junto al árbol
Diría «cómo puede esto preocuparme»
O «estoy seguro que la hierba me importa un bledo
En cualquier caso crecerá de nuevo y
Además qué es un poco de hierba»
Y restregaría mis manos para limpiar las manchas
Y lanzaría una piedra sobre el carril
Con el eco del tren
Colgando pesadamente como una nube tronante
En cl comienzo de una lluvia del día siguiente
Y me pedí a mí mismo que fuera mi amigo
Y anduve mi camino como un zorro asustado
Y cante mi canción como un chico endemoniado
Con un puntapié y una maldición
Desde el vientre de mi madre-
En años posteriores aunque todavía joven
M i cabeza osciló entre curvas sinuosas
Y una confusa trayectoria retorcida y prolongada
Dentro de los límites de mi juventud
Hasta que por fin me apoyé tan lejos
De las murallas del mundo y de los juegos sin amigos
Que no tuve palabra alguna que decir
A quien se encontró con mis ojos
y me encerré y perdí la llave
Y permití que los símbolos tomaran cuerpo
Y formaran un enemigo para combatirle
para que fustigaran mi lengua hasta sublevarla
Y que me escupiera con fuerza palabras vomitadas
Pero aprendí a escoger bien mis ídolos
Para que fueran mi voz y contaran mi historia
Y me ayudaran a luchar en mi irreal batalla
Y mi primer ídolo fue Hank Williams
Porque cantaba sobre el ferrocarril
Y los barrotes de acero y el tableteo de las ruedas
Dejando bien clara su autenticidad
Y mi primer símbolo fue la palabra "hermoso"
Porque los rieles del ferrocarril no eran hermosos
Eran negros como el humo y sucios como los arroyuelos
Y llenos de hedor y hollín y polvo
Y yo juzgaría la belleza según esas reglas
Y lo aceptaría sólo si era feo
Y si podía tocarlo con las manos
Porque sólo entonces entendería
Y d diría «sí, esto es real»
Y recorrí mi camino y canté mi canción 
Como un payaso entristecido
En el circo de mi propio mundo-
Más tarde mis ídolos cayeron
Porque comprendí que no eran más que hombres
Y que tenían razones para sus actos
Y que no eran las mías en modo alguno
Y que no podía depender de ellos por más tiempo
Pero lo que aprendí de cada dios olvidado
Fue que el campo de batalla era únicamente mío
Y que só1o yo podría arrojar mi piedra
Y los símbolos que hasta entonces habían crecido
Deformados pero con poderoso aspecto
Fueron vistos a mi lado bajo un relieve más definido ;
Y el símbolo «hermosura» todavía me revolvía las tripas
Pero ahora con algo más que sonidos vergonzosos
Y yo me rebelaba con doble fuerza y con diez veces más orgullo
Y recorrí mi camino y canté mi canción
Como un archicriminal que no hubiera hecho ningún mal
Ni cometido ningún crimen pero que estuviera gritando a través de los barrotes De la prisión de algún otro-
Más tardé aún en Nueva York
En mis propios términos dije fundadamente
"La única belleza está en las grietas y brocales
Vestidos con mantos de polvo y mugre"
Y la buscaba en cada agujero
Y saltaba hacia adelante para encontrar su pecho
Y susurraba melodías en su oído
Y besaba su boca y agarraba su cintura
Y me deslizaba alrededor de su cuerpo
Y en su vientre me desmayaba
Y como un ciego amante que alza el vuelo orgullosamente
Gritaba desde el interior de mis heridas
"La voz que habla por mí y lo mío
Es el ronco sonido del arroyo mugriento
Porque eso es lo único que puedo tocar
Y la única belleza que puedo sentir"
Y me sumergía nuevamente por propia elección
Para alimentar mi piel de agujeros hambrientos
Y rechacé cualquier otra voz
Y recorrí mi camino y canté mi canción
Como un rey solitario
Enfurecido en el jardín de la reina
Con los ojos fijos en
Una tumba poco profunda-
El tiempo continuó su marcha y las caras pasaron
Y muchos pensamientos me fueron enseñados
Por demasiados nombres y cabezas como para contarlos
Que alcanzaron mi sendero y pronto se fueron
Pero algunos se quedaron y llegaron a ser amigos
Y aunque todos sean el primero y ninguno el mejor
En este momento hablo de uno
Y en este momento hablo de uno
Que me demostró que los muchachos siguen creciendo
Una chica que encontré en un asunto de interés común
Que como yo rasgueaba melodías tristes
Con una «exquisita voz» así lo oí la primera vez
"Bellísima" decía la gente
"Maravillosos sonidos" escribieron los escritores
"Odio esa clase de sonido" dije yo
"La única belleza es la fealdad amigo
los sonidos restallantes temblorosos y rotos son única belleza que entiendo" Así que entre nuestras lenguas surgió una barrera
y aunque hablamos de los miedos del mundo
Y nos reímos a carcajadas con los mismos chistes
Y sostuvimos nuestros ojos fijos en el mismo lugar
Cuando vi que ella se disponía a cantar
Un muro de sordera veloz como una bala
Se elevó como un cristal protector a mis orejas
Y hablé en voz alta al interior de mi cabeza
Como una doble defensa contra los sonidos
"No hay voz como la voz fea
Y las demás me importan un bledo
Y si no puedo sentirlo con mis manos
Entonces no pretendas que lo comprenda
Pero esperaré hasta que tu canción haya terminado
Porque hay algo en ti
Aunque no sepa qué es"
Y recorrí mi camino y canté mi canción
Como un poeta asustado caminando sobre la orilla
Dando patadas a los maderos que bajan con mi sombra por el río
Temerosa del mar-
Viajando sin prisa en un coche la oí hablar
De las horas de infancia que pasó
Como una muchachita en tierra árabe
Y me contó de los perros que vio
Degollados en las calles
Y aprendí cómo reía la gente
Mientras golpeaban al dócil perro hasta matarle
A través de los ojos de una chiquilla que fracasó en su intento
De ocultar en su casa uno de aquellos perros
Y volví la cabeza sin decir palabra
Y miré fríamente la carretera
y con el viento golpeándome en la mejilla
El recuerdo me acercó mientras la autopista pasaba
Aunque sólo fuera en un destello
A un pedazo de tierra sin hierba que murió
Al mismo tiempo que un perro era ocultado
Y aquel sentimiento de culpa creció otra vez
No por las raíces que yo arranqué
Sino por ella que vio matar a los perros
Y me dije suavemente
"Deberías escuchar su voz...
Quizás haya algo en su sonido...
Pero en cualquier caso qué podría importarle a ella
Mata esos pensamientos -no son buenos
solo lo feo es comprensible"
Saqué la cabeza fuera al viento
Y dejé que la brisa se llevara las palabras
Lejos de mi aliento mientras un camión rugió al pasar a nuestro lado
Y casi nos sacó de la carretera
Y en aquel momento no tuve ninguna canción que cantar-
En Woodstock en la casa de un pintor
Con muchos amigos por toda la habitación
Ella hablando desde una silla
Y yo con las piernas cruzadas sobre la alfombra
Encendí un cigarrillo y me reí
Y tragué vino rosado y perdí
Cada excitada vena que habitaba
En las raíces de mi saltarín corazón
Y habitación daba vueltas y giraba y se movía
Sin ningún obstáculo que lo impidiera
Cuando en un momento el aire silencioso
Estalló saliendo libremente por su voz
Sin aviso alguno de sus labios
Y por instinto mi sangre empezó a circular al revés
Y sentí una sacudida y empecé a deslizarme
hacia aquella pared que se suponía iba a caer
Y mis descansados nervios no estaban inquietos ahora
Y esta vez no saltarían
"Deja que su voz resuene" gritaron
"Estamos demasiado cansados para detener su canto"
Y así hicieron saltar todas las reglas que me guiaban
Y me dejaron perplejo y sin otra elección
Que escuchar su voz
Y cuando me recosté sobre mis desnudos codos
Que débilmente levantaban mi cuerpo
sentí mi cara helarse hasta los huesos
Y mi boca como hielo o roca só1ida
No podría haberse movido aunque se lo hubiera pedido
Y tiempo flotó como terciopelo
Hasta que con ansiedad gritó
"No dejes de cantar... canta de nuevo"
Y como otros que me enseñaron mucho
No sobre ellos sino sobre mí mismo
Ella se rió a carcajadas como si supiera
Que todos los obstáculos entre nosotros se habían derrumbado
Y me reí casi como un loco
Y dirigí mi risa hacia el techo
Cuando comprendí la orden grité
Y mis codos se doblaron bajo mi peso
Y mi cabeza yació sobre el suelo
Y mis excitados nervios empezaron a flotar libremente
Y memoricé las palabras para volverlas a escribir
Al amanecer del día siguiente
Y sostuve estrechamente sueños no desafiantes
Mientras perdía el conocimiento en algún lugar de la noche...
No empecé a tocar
Hasta que sentí finalmente lo que no estaba allí
Oh qué débil necio mezquino y triste de mi parte
Pensar que la belleza
Estaba únicamente en lo feo y sucio
Cuando es una varita mágica
Que agita y atormenta mi mente
Y que sabe que só1o ella puede sentir
Y sabe que no tengo oportunidad
Y me engaña haciéndome pensar cosas tales
Como que mis manos son quienes comprenden
Ja ja cómo debe reírse
De los lisiados como yo que intentan
Dejar a un lado los sonidos de los ríos
Y apartar la furia de las olas
Ah pero no me engañarás nunca más
Porque la brisa que percibí en el aliento de una muchachita
Demostró ser tan real como el sexo y la femineidad
Y tan profundo como los más hondos abismos de la muerte
Y tan fuerte como los más débiles vientos que soplan
Y tan grande como el destino y la paternidad
Y como tambores de gitanos Y gongs chinos
Y campanas catedralicias
Y tañidos de campanas
Abarcó himnos de misterio
Y el misterio es demasiado intrincado
Y no puede ser entendido o resuelto
Por manos y pies y yemas de los dedos
Y no debe ser llamado por un nombre vergonzoso
Por aquellos que buscan respuestas simples
En todos los libros menos en ellos mismos
Sigue adelante relámpago ríete de mí
Luce tus dientes
Date palmadas en las rodillas
Es tu broma estoy de acuerdo
Incluso me acuso a mí mismo
Pero es una lástima he tardado tanto
Así que es invierno una vez más
Y eso quiere decir que esperaré hasta la primavera
Para volver vagabundeando al lugar en que me arrodillé
Cuando escuché por primera vez el canto del tren minero
Y arranqué la tierra de sus raíces
Pero esta vez no usaré mi fuerza
Empleando el tiempo en arrancar hierba de un tirón
Mientras espero el sonido del tren
No, la próxima vez será un día diferente
Porque el tren quizás esté allí cuando yo llegue
Y quizá tenga que aguardar horas el paso de los vagones
Y luego cuando el eco se apague
Me pondré en cuclillas y contaré las briznas de hierba
Pero ocurrirá que
En lugar de desgarrar la tierra
La acariciará como una amiga
Y cuando el tren pase cerca
Inclinaré la cabeza ante las grandes ruedas de metal
Y diré "Qué tal estás" al maquinista
Y gritaré que Joanie le saluda
Y veré al hombre del tren rascarse la cabeza
Y preguntarse qué quise decir con eso
Y me levantaré y recordaré aquel tiempo
En que un endemoniado muchacho arrojó una piedra
Y recorreré mi camino hacia algún lugar entre
El verde invisible y el tren negro como el azabache
Y cantaré mi canción como un indómito rebelde
Porque ese soy yo y no puedo negarlo
Pero al menos ahora sabré no herir
Ni empujar
Ni causar dolor
Y Dios lo sabe...ni siquiera intentarlo

Bob Dylan